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20.9.12

LA METAMORFOSIS DE LA FAMA

Monumento a los Artistas Célebres
de Javier Fuentes y Ponte (1869)
A mitad del recorrido de la Gran Vía de Murcia existe una plaza llamada de Santa Isabel. Es una plaza que fue abierta a mediados del siglo XIX a raíz del derribo del convento conocido como "de las Isabelas". 
Su estructura correspondía a la de un jardín ochocentista y su paseo principal estaba presidido por un monumento denominado A los Artistas Célebres, ideado por el polifacético y entusiasta Javier Fuentes y Ponte, que pretendía homenajear a aquellos murcianos que por una u otra razón habían destacado en el campo de las artes.
Era un monumento con un gran pedestal de corte arquitectónico y coronado por una réplica en bronce de un arcángel salzillesco del retablo de la iglesia de San Miguel.












Monumento a La Fama
de Juan González Moreno
(1971)
Pero llegados los años sesenta del siglo XX se remodeló la plaza y con la nueva urbanización se decidió instalar un monumento de nueva creación que estuviera más en consonancia con las nuevas corrientes artísticas. Se le encargó al artista murciano Juan González Moreno su realización. 
El monumento anterior se desmontó y la imagen fue colocada sobre un pedestal cúbico, forrado de mármol rojo y rodeado por una estructura de acero, en los jardines que hay en la orilla del río, frente a la Delegación del Gobierno.

El resultado del encargo a González Moreno fue un homenaje a La Fama que se enmarcaba dentro de las nuevas tendencias escultóricas, menos barrocas y de formas más estilizadas. La figura etérea que dominaba la altura levantaba sus brazos sosteniendo una rama de laurel en una de sus manos y parecía comenzar su elevación merced a la forma ascendente del pedestal que la sostenía. Según las propias palabras de González Moreno, la quiso representar como si estuviera en vuelo




La Fama presidió la plaza desde los años setenta hasta final de siglo, cuando el Ayuntamiento resuelve una nueva remodelación del espacio rescatando elementos que habían formado parte de la idea de jardín ochocentista. 

Monumento a los Artistas
Célebres
restituido
Nuevo emplazamiento del
Monumento a La Fama
Siguiendo ese criterio decide volver a instalar el monumento de Fuentes y Ponte, así que se rehizo el pedestal primitivo, aunque esta vez no se le adosaron las placas con los nombres de los murcianos célebres, y La Fama de González Moreno fue desmontada y desprovista de su apoyo, ya que tuvo que ser destruido para poder facilitar la desinstalación. 
La figura fue a dormir a un almacén municipal, hasta que en 2007 fue recuperada para la vía pública. 
Con toda la buena voluntad se instaló sobre el pedestal cúbico de mármol rojo que había dejado libre la escultura salzillesca, pero.... su vuelo se había esfumado. 
Aquellas formas ascendentes que parecían lanzar la figura hacia el aire mutaron por ese bloque estático que transformó la ligereza del movimiento en la sensación de que la figura ha quedado atrapada en la base e intenta, por todos los medios, despegarse y volar. 

Este cambio formal, en el que la idea-base se destruye, nos hace reflexionar sobre la importancia que tiene la concepción global de los monumentos y la obligación moral de respetarlos en su integridad, pues la idea creativa del artista obedece a unas formas y a los equilibrios habidos entre ellas, e intervenir sobre alguna de sus partes es intervenir en el propio monumento y, por tanto, en su significado.



JUAN GONZÁLEZ MORENO (1908-1996). Escultor murciano. 

Trabajador de todos los materiales (madera, mármol, bronce, piedra o barro cocido), su obra se mueve dentro de la figuración y el naturalismo, con un estudio meticuloso de las formas, abarcando tanto los temas religiosos como los profanos.

Comienza estudiando dibujo de la mano de Sánchez Picazo en la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Murcia. A los dieciséis años entra en un taller de retablistas y escultores donde conoce las técnicas de la talla, el dorado y la policromía. En 1931 marcha a estudiar escultura a la Academia de San Fernando, de Madrid, pensionado por la Diputación de Murcia y, al finalizar los estudios, en 1936, regresa a Murcia, donde colaborará desinteresadamente en la recogida y salvaguarda del tesoro artístico de Murcia y provincia, una labor que será fundamental en la conservación del patrimonio. 

Terminada la guerra comienza a restaurar imágenes religiosas que habían sido deterioradas como consecuencia de la contienda. En 1941 termina los estudios de profesor de dibujo en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando y dos años más tarde ingresa en la Academia Breve de Crítica de Arte dirigida por Eugenio D'Ors.
En 1946 es el ganador del premio Francisco Salzillo, que volverá a ganar tres años más tarde.

Durante el año 1949 viaja a Italia becado por el Ministerio de Exteriores español; recorrerá toda la península admirando y conmoviéndose con las obras de los grandes artistas italianos. Volverá a Italia en 1952.
En 1955 viaja a París. Allí conoce la obra de Rodin y de Maillol; este último ejercerá una gran influencia en su escultura y de él asumirá la importancia concedida al volumen como un todo cerrado, exento de lo accesorio. Los desnudos de bronce que hace Maillol para las Tullerías influirán claramente en su obra.

En 1957 gana el Concurso Nacional de Bellas Artes con la obra Mujer mediterránea y ese mismo año es nombrado académico de la Academia Alfonso X el Sabio. Al año siguiente gana la plaza como profesor de término de Modelado en la Escuela de Artes y Oficios de Murcia, de la que llegará a ser director en 1963.
En 1959 es nombrado académico correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. 
En 1973 es nombrado representante de la Comisión de Protección de Monumentos Históricos Artísticos de Murcia.
En 1988 se le concede el galardón Matrona de Murcia.

Su obra, hasta 1936, tiene una primera fase artística; tras la Guerra Civil y hasta 1948 pasa por un estilo más severo, con más fuerza y un gran dominio de la técnica. La tercera fase (1949-1961), considerada de madurez, muestra una conexión con el Quattrocento italiano y una fuerte influencia de Maillol, y la última etapa está marcada por una aproximación a las formas del arte moderno, aunque sin abandonar el formalismo.

Su época de plenitud se enmarca entre los años 1947 y 1961 en la que, además de los dos viajes a Italia y su estancia en París, realiza sus mejores obras, entre ellas otras dos esculturas públicas existentes en Murcia: la Inmaculada Concepción y el Cardenal Belluga.

Discípulos suyos serán: Antonio Campillo, Francisco Toledo, José Hernádez y José González Marcos.


Fuentes:
- Boletín de Información del Ayuntamiento de Murcia, nº 41, noviembre de 1969, pág. 1
Cuadernos de escultura. Itinerarios. Concejalía de Educación, Descentralización y Participación Ciudadana, Ayuntamiento de Murcia, Murcia, 1995.
- IBÁÑEZ, José María: "El Monumento a la Gloria de los Artistas Murcianos Célebres", en La Verdad de Murcia. Extraordinario de 1 de enero de 1928.
- MELENDERAS GIMENO, José Luis: Escultores murcianos del siglo XX. José Luis Melendreras Gimeno, Murcia, 1999.


Las imágenes han sido obtenidas de:
- FOTOS ANTIGUAS DE MURCIA: [En línea] <https://www.facebook.com/pages/Fotos-Antiguas-de-Murcia/266531795599>
Fototeca personal de Mª Ángeles Muñoz Cosme
- INSTITUTO DEL PATRIMONIO CULTURAL ESPAÑOL: [En línea] <http://ipce.mcu.es/documentacion/fototeca.html>
- MURCIA QUE SE FUE [En línea] <http://www.murciaquesefue.es>












2 comentarios:

  1. No lo recordaba, sigo mirando sin ver…

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  2. Me pregunto quién no deja volar a la Fama, qué mano la sujeta por detrás...Me acerco y es, no!....Es osito que se está restregando!

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